Yo vestía gabán negro y sombrero,
ella era de un país en el que nunca estuve,
me enamoré y no me contuve,
vivimos una época de terciopelo.
Pareciera que todo iba a ser un crucero,
donde las luces de las luciérnagas se unen,
donde rituales de coito fueran costumbre,
donde amar sin pausa fuera lo primero.
Pero nunca vi un castillo en el cielo,
ni tan solo en la figura de una nube,
cuando se marchó no la detuve
y en este circo conocen mi lamento.
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