Carta póstuma a una hija

Que se alejen las nocivas vicisitudes,
que te arropen cuando llores,
que gire el mundo en torno a tus virtudes,
que crezcas sana y te enamores,
que encuentres las palabras
que yo no pude transmitirte,
que la gente con dos caras
no alcance a herirte,
que tu corazón no albergue conflictos,
que determines pragmática tus veredictos,
que tu amor llegue a su destino,
que te abriguen cuando sientas frío,
y si te rompen una promesa 
que no te llegue su afrenta.

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