Resolvió el enigma
y bebió leche materna
ataviado con una corona de estigmas
de tenacidad enferma.
y bebió leche materna
ataviado con una corona de estigmas
de tenacidad enferma.
La noche de las mentiras
se volvió eterna,
grietas de un paradigma
de obsesión intensa.
La receta del destino
se grabó en una reliquia maestra,
llenó su ser de vacío
y rompió una tradición ancestra.
Asimilar tanteando a ciegas
en un sueño sosegado,
revélame la senda,
revélame lo vano.
No sentí una adivinación incierta,
no sentí haberme precipitado,
todos los corderos de Atenea
resonaron en un unísono inexacto.
Absurdas fantasías de un niño,
árbol deseando rozar las estrellas,
el análisis fue interferido
avanzando en la dirección correcta.