Último aliento

El dia en que yo me muera
ladrarán los mastines
al librarse de sus collarines
y el mundo dará otra vuelta entera.

El último aliento llenará mis pulmones
ataviado con el atuendo de la añoranza,
concederé aura a la definitiva mudanza
y convocaré vasallos de los centuriones.

El artífice del deterioro
llevará la Luna sobre un hombro,
y al abrir la mente, con asombro,
descifrará el bostezo más sonoro.

El final de la aventura 
no es donde descansan las almas,
no es un cuento de hadas,
es la frialdad de la sepultura.

Designios

Conocí una apacible forastera
que evidenció una realidad,
una disculpa pasajera
te otorga ruindad.

Tendré otra oportunidad 
contra el anhelo de Hera,
su pacto es necesidad,
saldaremos cuentas sin tapadera.

Órdago a la falta de voluntad,
solo existe una diosa polizonte,
hemeroteca de la magnanimidad,
recorreré insomne su horizonte.

Noche, solo puedo pedírtelo a ti,
¡Qué poder tan tremendo!
Apuesto todo lo que viví 
para que me indulte el reverendo.


Pasional

El dulce aroma que cosquillea en tu olfato 
y las palabras que masajean tu tamiz
telegrafían este momento tan grato,
Doblégate con intención de ser feliz.

Déjame lamer tu fiebre 
en la trinchera prohibida,
Deja que enérgico enhebre 
mi vínculo a tu vida.

Los pétalos de la pasión 
se implantan en tu colmena,
conjunto y nexo de unión,
conceptual estratagema.

En la cresta oigo vitorear
mi nombre en tus labios,
perpetuación de los agravios
que logré enmendar.

Ahora yazgo entre tus brazos
que son pilar emocional,
amparo del orgasmo,
sepelio del semental.

Cerrar los ojos

Inaugurando una experiencia desconocida,
en el acto de apertura se escuchó mi aria,
dentro de una esfera emocional precaria
recorrí el atrezzo con pasividad sentida.

Hologramas de belleza imaginaria
brotaban de una mente prolífica 
y una platea de aprobación morbífica
reprimió mi claridad estrafalaria.

Errando como un príncipe derrocado
perdí la felicidad que asía de la mano,
sentí un nuevo reproche cotidiano,
sentí la opresión del actor acomplejado.

Suplicó ayuda el personaje veterano,
pero ese papel escondía otra verdad,
imagen viva de la más pura maldad,
es curioso que llamara al diablo inhumano.

La purga de una facción determinante
generó angustia y limitó el entusiasmo.
Incursión en el proverbial sarcasmo
de un destino injusto y disonante.

La función me embobaba despacio,
perdí el favor de los directores
y el interludio estaba aún por venir.

Concluí mi gira en el palacio 
donde se marchitan las flores.
Qué desperdicio cerrar los ojos y morir.


Apuesta

Estás hecho un pincel, colega,
erguido sobre este lodo
te lo juegas absolutamente todo.
Muestra tu máxima entrega,
no podría ser de otro modo.

Date con un canto en los dientes,
cultiva semillas de valor y cobardía,
sé el pecador que anhela el día
en que las castas sean diferentes,
llena tus pulmones con mi compañía.

Di mi nombre, soy tu yo más valiente.
Di mi nombre, soy tu yo más cobarde.
No hay nada con más alarde 
que el ímpetu decadente 
de un espíritu que no resguarde.

Sueño quebrado

Resolvió el enigma 
y bebió leche materna
ataviado con una corona de estigmas
de tenacidad enferma.

La noche de las mentiras 
se volvió eterna,
grietas de un paradigma 
de obsesión intensa.

La receta del destino
se grabó en una reliquia maestra,
llenó su ser de vacío
y rompió una tradición ancestra.

Asimilar tanteando a ciegas 
en un sueño sosegado,
revélame la senda,
revélame lo vano.

No sentí una adivinación incierta,
no sentí haberme precipitado,
todos los corderos de Atenea
resonaron en un unísono inexacto.

Absurdas fantasías de un niño,
árbol deseando rozar las estrellas,
el análisis fue interferido
avanzando en la dirección correcta.

Pánico

Cielo y tierra se han estremecido
con la fuerza de ese trueno.
Aúlla el viento desde su seno
apretujando tu yo más genuino.

Eres guardián de lo divino
pero también un infeliz,
desconoces la matriz
del misterio del destino.

Acatarás la decisión 
del déspota inesperado,
Sondeando cobijado
remordimientos y determinación.

Tu ilusión caerá presa
de su orden angustioso,
amasijo veleidoso
de alucinación espesa.

Te guiará una voluntad invisible,
rozarás la locura abrumadora,
maldición de naturaleza pecadora,
pelele de cosecha imprevisible.

La intromisión

Se coló en mi sueño como susurros densos,
navegó por el mar de las ideas más furtivas,
auspiciada por pensamientos inmensos
y chocando contra el armazón de la deriva.

Dejó su larva dentro de la tentación,
voló tan alto que se apropió de mi poesía,
aplastó el calibre de un campeón,
hurgó profundo para derrocar mi anarquía.

La opresión de esa intrusa gobernante
quiso desgarrar las moléculas de mi ser,
y de manera gradual pero incesante
disipé la oscuridad a la que me enfrenté.

Si se esparce la corrupción yo promulgaré una promesa,
mientras la lucha sea mi razón de existir 
la muerte será mi devota compañera,
la guardiana de mi largo porvenir.

Factores de lo imperfecto

En el centro hay un sentimiento ambivalente
y un opresor que acecha con su presencia,
una imagen distorsionada de lo inocente
genera inquietud en la dicha de su esencia.

Cierta subyugación frena al desdichado,
tiene intolerancia a la humillación.
¿Acaso es un idiota profano?
¿Acaso no ansía salvación?

Le contó sus secretos al Salvador:
que los ángeles desdeñan a los demás,
que el cielo está lleno de resquemor,
que en la Utopía del humanista Tomás 
impera la inquieta depravación.

No se siente completo,
las cargas le abruman,
los factores de lo imperfecto
se reproducen y rezuman.

En el tintero

Tengo más besos que complejos,
tengo palabras de frágil cristal,
tengo un cristal para verte de lejos 
pero tú lejanía es abismal.

No pretendo husmear en tu virtud,
pasas de largo por mi portal,
cierras las puertas de mi gratitud
como predijo la gran carta astral.

Aparecen disparidades excesivas
de gran poder descomunal,
indicio de idolatría fugitiva
y descuidado lecho conyugal.

Me enamoré de tu yo de su momento,
fuiste la musa de mi manantial,
si has cambiado con el tiempo 
permite que ya no te quiera igual.

¿Qué queda en el tintero?
¿Qué queda en el papel?
Éramos adicción de picadero,
ahora somos ruinas de Babel.