Perdido en el laberinto

Nunca alcanzaré la perfección.
¡Qué pequeño es el infinito y qué grande el laberinto en el que te pierdes sin querer!
La sangre es incienso que fumo sin parar.
Y el esperma es principio de vida.
Y me pierdo otra vez en el laberinto en el que estás... y no te encuentro... ni siquiera lo intento.
Qué fácil es no hacer nada y seguir a la manada que huele a muerte,
podredumbre extrema es, entrañas oxidadas que no dejan respirar
a un mundo sin ideas, sin silencio.
Cuando más cansado estás más lucen los pensamientos,
sin embargo... no los puedes palpar.
Cuando más solo estás, llénate de ti, es mejor morir solo,
solo y sin compañía que amenace tormenta.
No entiendo los símbolos de la cueva.
Necesito agua nueva, y aire irrespirable,
necesito alas para dejar de fumar sangre
y regresar a las cenizas que no paran de llamarme,
me cantan y me atraen.
Sin silencio no me encuentro.
Sin ideas no soy nadie,
solamente un muerto en busca del negro valle.

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