La noche de la despedida

Mis dedos se deslizaban
sobre sus dulces y firmes pechos,
su cuerpo se estremecía a mi son,
yo me sentía lleno de vida.
Mi ávida lengua recorría
su hermoso lóbulo derecho,
y ella desprendía calor
en la noche de la despedida.
Ella lo era todo para mi
y ahora estoy deshecho,
si buscas en mi corazón
encontrarás la herida.
Perdía toda gana de vivir
por ese simple hecho,
la ruptura de la relación
y la amistad perdida.
Ahora trato de conservarla,
y bueno es todo pretexto
si me da conversación
la amiga perseguida.

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