La metamorfosis del buen hombre

Tú, que viste la luz
en tus días de eterna migraña,
que conseguiste olvidar
tus ansias de pálida guadaña,
provocaste la metamorfosis
del buen hombre…
Ninguna verdad apaciguará
la traición que me rompe,
ninguna perversión podrá
ser usada en mi nombre…
No tengo determinación
para fines tan nefastos,
ya no tengo ganas
de satisfacerte con mis llantos.

Intrusas del corazón

Como el triste semblante
del payaso de circo ambulante,
como el eterno Romeo
tras la sirena del deseo,
como el oscuro periplo
de un héroe maldito,
como un falso fugitivo
huyendo sin motivo.
En el limbo ya no hay luciérnagas
ni lunas llenas que compartir,
ni panaceas del dolor,
ni intrusas del corazón,
ni diarios de un sinvivir.

Palabras con sentido

Deseos imposibles,
tediosas compañías,
rutina comprensible,
energías negativas.
Recuerdos olvidados,
comparaciones mezquinas,
desidia, autoengaño,
la peor de las mentiras.
Impasible corazón,
excesos convulsivos,
apatía, desazón,
instinto improductivo.
Corrosivos pensamientos,
lascivia exagerada,
inútiles escarmientos,
¿el todo o la nada?

Masturbación

Cuando un apetecible suspiro
no es más que 21 decibelios,
y el corazón papel frágil y crujiente.
Cuando de mi nada surge una figura a traición,
una silueta lacerante,
femenina y ardiente.
Cuando un beso no es más
que una foto en la pared,
y la soledad una sombra íntima y creciente…
mi mente busca una huida.
Y con ansia de apagar esta sed
reinvento momentos de placer
y disfruto del vacío de mi simiente.

Busco epitafio

Bajo el insostenible peso del fracaso
busco epitafio para un romántico idealista,
y en las calles vacías, almas escurridizas,
pero hambrientas como tú, piden paso.
Ya sólo encuentro refugio en tu alcoba,
segadora de almas, coleccionista de corazones,
y en esta celda oscura, aprisionado por mis temores,
dejaré de luchar, aceptaré esta amarga derrota.

Que...

Que llegue la luna de invierno
y me hiele el corazón,
que pare ahora el tiempo
si te arrastro a la pasión,
que me asfixie este incienso
si no buscas mi perdón,
que te envíen al infierno
si me dañas sin razón.

Bendigo, maldigo...

Bendito el momento que no pienso en ti,
bendito el licor que me embriaga,
maldita tu luz que se apaga,
malditas las noches sin fin.
Benditas las risas con los amigos,
malditos los días sin tu compañía,
maldito el reloj de la melancolía,
maldito el corazón hecho añicos.
¡Qué triste no sentirse
con fuerzas para amar!
Maldita la diosa en el altar…
¡Qué triste no sentirse
con fuerzas para ser amada!
Bendita la diosa decapitada.